Muchas personas creen que cuando te sometes a una dieta está totalmente prohibido comer determinados productos.

Si bien es cierto que cuando estamos bajo un régimen alimenticio nos debemos decantar por unos alimentos antes que otros, también es cierto que se puede hacer dieta comiendo de todo.

 

Existen varios caminos para llegar a un mismo resultado.

Hay principalmente dos opciones para hacer dieta:

-Seleccionar sólo aquellos alimentos libres de grasa saturada, de hidratos de carbono de alto índice glucémico, de excesivas calorías y comer extremadamente “limpio” sin incluir alimentos de peor calidad (como platos de cuchara por ejemplo) hasta lograr el peso deseado. Estas dietas son características del mundo del fitness ya que existe un control de aporte de los nutrientes (por ejemplo una adecuada ingesta de proteínas diarias para el mantenimiento / aumento de la masa muscular e hidratos de carbono para suplir la demandas de energía de los entrenamientos).

Publicación Emiliano Corvalán. "Hacer dieta comiendo de todo".

 

 

 

 

 

 

 

-Hacer dieta comiendo de todo. Esta opción incluye la ingesta de prácticamente cualquier tipo de alimento pero en pequeñas cantidades, moderando el consumo calórico y prevaleciendo la cantidad a la calidad. En estas dietas se puede comer alimentos menos limpios como platos de cuchara, estofados, todas los tipos de frutas, carnes grasosas, productos ricos en harina o lácteos enteros, entre otros. Estas dietas suelen ser implementadas por personas que no realizan ejercicio físico. También suele ser el razonamiento “lógico” de mucha gente: “Si como de todo pero menos, me mantendré en mi peso”.  Si bien los resultados en cuanto a peso corporal pueden ser conseguidos, la pega ante este razonamiento es que la ingesta de alimentos de baja calidad no tiene un efecto positivo en la función orgánica general.

Publicación Emiliano Corvalán. "Hacer dieta comiendo de todo".

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué opción es mejor y cuál te recomiendo?

Desde mi punto de vista (y lo que aplico con mis clientes de entrenamiento personal) la mejor opción es decantarse por alimentos de alta calidad (carnes sin grasa, harinas integrales, frutos secos, huevos, verduras y frutas… principalmente) hasta lograr el peso o el porcentaje graso deseado y, a partir de allí, incluir pocas comidas semanales en las cuales estaría permitida la ingesta de alimentos de baja calidad (embutidos, platos preparados, estofados, precocinados, etc.). Esta estrategia, creo que está claro, tiene como único fin no cansarse de la alimentación sana y romper la rutina que puede suponer comer sólo alimentos “limpios”.

¡Que aproveche!