Mientras que aún hoy en día se sigue publicando la pirámide alimenticia en la que la base está compuesta por cereales, arroz, pasta y harinas en general, hay otras publicaciones que arrojan una luz nueva y una disposición diferente de los elementos de esta pirámide. Bien cierto, la incorporación a esta pirámide del ejercicio físico y mejor aún, que se considere que es la base en la que la buena salud se asienta es un verdadero elemento diferencial  a favor de los que nos dedicamos al entrenamiento personal y a prescribir ejercicio físico.

Pirámide alimenticia tradicional.

 

Publicación Emiliano Corvalán. "Dieta saludable".

Pirámides alimenticias modernas.

 

Publicación Emiliano Corvalán. "Dieta saludable".

Publicación Emiliano Corvalán. "Dieta saludable".

¿Qué diferencia hay entre las pirámides?

Además de contemplar al ejercicio físico como elemento indispensable, la alimentación recomendada mediante esta nueva disposición se parece muchísimo a la DIETA MEDITERRÁNEA: base de  frutas, verduras, aceites vegetales, frutos secos, pescados, alimentos integrales y aves. El arroz, la pasta y las harinas no integrales resultan “rebajadas” a una categoría inferior de recomendación.

¿Por qué éste cambio?

Está más que demostrado que la actual ingesta de hidratos de carbono “complejos” provenientes del arroz, la pasta y las harinas es muy elevada e innecesaria. Además de aportar muchas calorías, estos alimentos casi siempre vienen acompañados de salsas, quesos y otros productos  en su cocción. Además, este tipo de hidratos de carbono tiene un efecto mayor en el índice glucémico (disparan más el azúcar en sangre y así los niveles de insulina) si los comparamos con las verduras o con un bajo consumo de fruta.

¿Cereales sí o cereales no?

La discusión de moda hoy parece ser la relacionada con la ingesta de cereales y derivados (harinas por ejemplo). Por un lado, muchos argumentan que no se debe ingerir NUNCA ningún tipo de cereal porque nuestro aparato digestivo resulta dañado por su consumo, porque generan una respuesta inflamatoria a nivel celular y porque poseen antinutrientes (elementos que impiden la absorción de vitaminas y minerales). Dentro de esta corriente se encuentra, por ejemplo, La Dieta Paleo (recomiendo la lectura del libro “La Dieta Paleo” de Robb Wolf o “La Dieta Paleolítica”, de Loren Cordain).

Por otro lado, tenemos otra corriente que argumenta que los cereales y derivados sólo deben ser consumidos en cantidades limitadas porque ingerir elevadas cantidades podría tener un efecto devastador sobre el equilibrio interno del organismo en lo que se refiere a ácidos grasos Omega 6 y Omega 3. Los cereales y harinas son precursoras de Omega 6, que son los ácidos grasos de respuesta pro-inflamatoria, mientras que los Omega 3 lo son de respuesta anti-inflamatoria. Entre éstos dos elementos existe un equilibrio bien definido y el consumo elevado de cereales y harinas rompería dicho equilibrio, sobre todo si es acompañado por otros alimentos ricos en azúcares que producen picos de insulina. Esta teoría está reflejada por la famosa Dieta de la Zona (sugiero lectura del libro “Grasa Tóxica” de Barry Sears).

Mi experiencia con los cereales.

A pesar de las diferentes recomendaciones de un lado o de otro, mi experiencia profesional con clientes de una infinita variedad de características me ha demostrado que no existe una fórmula mágica para todo el mundo. Con el tema de los cereales es determinante la digestión y/o tolerancia de cada individuo a los más comunes usados en las dietas de fitness: avena, arroz, pasta o panes (versiones integrales o blancas hechas con harina).

A título personal, claro, los mayores beneficios en cuanto a sensaciones de buenas digestiones,  mantenimiento del nivel de energía diaria y/o control del peso y grasa corporal los he conseguido con dietas bajas o muy bajas en estos tipos de hidratos de carbono. Prácticamente la pasta, por ejemplo, no la indico. En cuanto a los panes, me limito a utilizar panes libres de gluten (como puede ser el de trigo sarraceno). En cuanto a la avena o el arroz, suelo incorporarlos en baja cantidad, sobre todo los días de entrenamiento.

Además de las indicaciones generalizadas por diversos organismos o asociaciones, me parece que la práctica diaria y la evidencia sintomatológica de los clientes al moderar los cereales y harinas tienen un peso indiscutible en el aval de esta pirámide alimenticia moderna.